Esta presentación, en la que trataré de ser breve, clara y directa. Voy a mostrarte las bases de Disciplina Positiva y como esta apoya en las familias, centros, escuelas, etc. a comprender la perspectiva del niño.

Disciplina es un concepto mal interpretado desde hace mucho tiempo. Proviene el latín, derivado de discipulus (discípulo). Sus componentes léxicos son:

  • La raiz disc- del verbo discere (aprender)

  • La raiz -cip- del verbo capere (capturar)

  • El elemento -l- del sufijo -ulus, de discupulus, que es un diminutivo.

Por lo que la disciplina se puede entender como el acompañamiento en capturar el aprendizaje del “pequeño” o del que está en desarrollo de su potencial.

Y, en estas líneas nuestro interés es conocer al niño para conectar y extraer su máximo potencial.

En las últimas décadas la mirada adultocentrista nos ha desviado del foco, desatendiendo a las necesidades de los niños y ocupándonos de las de los adultos. Este hecho, no aislado, ha hecho que las siguientes generaciones vuelvan a copiar para sus familias las mismas acciones y patrones adquiridos desde su infancia.

Para cambiar el paradigma, sin duda, tenemos que cambiar nuestra mirada, y para ello la DP (Disciplina Positiva) nos ofrece un amplio abanico de herramientas para sortear los desafíos y conflictos que se nos presentan a diario.

Cada etapa en la crianza requiere de nuestra atención, de unas necesidades particulares, es en base a esas peculiaridades del bebé/niño, del entorno y de nuestro propio estado como adultos como se trazan las líneas y directrices para esa conexión y comunicación.

“Sólo soy un niño y quiero pertenecer”, define muy bien lo que persigue la DP.

El sentimiento de pertenencia es indudablemente uno de los primordiales para conseguir la cooperación dentro del sistema familiar o cualquier otra comunidad, como puede ser la escuela, un campamento, clases de música, etc.

Para ello, se pueden utilizar múltiples estilos de crianza, lo que propone la Disciplina Positiva, es aunar la amabilidad y la firmeza como estandartes para la educación junto con el respeto mutuo, haciendo una configuración potente en el proceso.

Integrar los principios de DP es el proceso, quizás, mas largo para nosotros como adultos, padres, madres, docentes,etc. Y es que, cambiar la perspectiva desde el inicio nos hace pulir desde nuestro propio niño.

Recurrimos a los recursos que nos resultan conocidos, como los gritos, los chantajes, los castigos, los premios, etc… abrirse a otras familias y compartir todos desde la misma preocupación y con la misma consciencia al cambio ya es un paso grande y poderoso.

Si vibras con este texto y con la DP es porque reconoces que tu día a día no es del todo fluido con tus hijos, alumnos, etc… y crees en la crianza basada desde el respeto. Una crianza que no despierte estos sentiemintos encontrados de malestar en ti y en la comunidad (familia, aula, grupo de encuentros,…)

Este método que, para mí, las familias que han participado conmigo en talleres y mi comunidad de DP, es una filosofía de vida, se integra en cada apartado de nuestras vidas, nuestras relaciones y se extrapola al trabajo, amigos, demás familiares, etc.

Aunque en Europa es relativamente nuevo, en Estados Unidos es conocido desde la década de los 80 y sus bases están recogidas de la psicología Adleriana de principios del S.XIX, así que el rescate de esta filosofía de Adler, traído a la práctica por Jane Nelsen y Lynn Lott es lo que hoy conocemos, divulgamos y compartimos como Disciplina Positiva.

En base a todo este recorrido te invito al grupo de facebook: El Semillero de Cerezas, desde dónde compartimos en comunidad información al respecto.

 

Lámina de apoyo visual

Muriel Santana

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Share This